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lunes, 19 de agosto de 2013

Mis cien publicaciones en trece pares



Y cumplo cien publicaciones. Y cumplí veintiséis. ¿Será tiempo de enumerarnos? ¿Seguir rayando con palitos la pared, con barras y porotos?
                   
I. Las palabras en frases festivas deberían salir de mí.
II. Las veces en que creí volver
III. Las veces en que creí no mentir
IV. Los días en que te perdí.
V Mano llena, corazón contento.

Cumplo cien años, veintiséis publicaciones. Este año nos encontró entreverados con el anterior. Y las fronteras entre uno y los otros (y entre nosotros) no se llegan a notar.

VI. Yo me perdía en tus besos. Y cuando nos mirábamos a los ojos ya nada pudo ser igual.
VII. Vos te perdías  en las importancias de los finales.
VIII. Yo me conformaba con esos primeros mates de la mañana.
IX. Me resultaban tan deliciosos como encontrarte en mis palabras.
X. Vos te negabas a una siesta continuada.

Mis publicaciones me hablan de mis años, doce, dieciocho, tres, veintitantos. Y es así, una se resiste a seguir andando como si nada sin la necesidad de ponernos a narrar.

XI. Entraste en mi vida en cámara lenta.
XII. Nunca filmamos los inicios.
XIII. Siempre están bien enfocados los finales.
XIV. Cumplíamos pero nos mezquinábamos los créditos.
XV. Nuestra historia es canción para cortina de filmación de fiesta de quinceañera.

Mis años me encuentran con mis palabras. Y se que te vas a quedar en mi memoria porque te volviste canción. Inmemorial.

Mis años me enamoraron con su soledad que es tan parecida a la mía, que está tan perdida como la mía. XVI.
Mis años me enamoraron con su soledad, la que me dio la silla para esperarnos. XVII.
Mis años me enamaron con su soledad, la que me miraba a los ojos y me largaba el humo del pucho en la cara. XVIII.
Mis años me enamoraron con su soledad, al igual que de mentiras me había enamorado de algunos años. XIX
XX. El primer amor jamás se termina.

Conté dos décadas, un lustro y sumamos una rayita. Notamos que cada una de mis palabras hablaban de vos.

XXI. No nos permitimos no siquiera hablar de amor, poder problematizarlo, hacerle un par de preguntas.
XXII. Creemos que nos encontramos tan avanzados que no nos permitimos ese tipo de flaquezas, debilidades.
XXIII. ¡Qué las tengan los otros! Los que viven del sentido común. 
XIV. Son como objetivos pelotudos que nos ponemos.
XV. Tenemos que hacer tal cosa y vamos, hinchamos, pinchamos, hasta que forzados, nos salga.

Y últimamente volví a no entender nada. Si algo tiene sentido entre nosotros, ese sentido te lo debo. No cargo mi mochila de sentidos, la tengo perdida hace rato.
Seguimos mintiéndonos y diciendo la verdad, sin distinguir grandes rasgos entre unos y otros. Nada nos pertenecía, es decir, nada del otro. Pero íbamos cada vez más profundo y no sentíamos nada. No abríamos los ojos.

Sin embargo, aquí estás ¡XXVI! Y creo q es hora de levantar la copa, los brazos, la mirada. Y continuar, siempre para ese lugar que nos sigue encontrando pese a los años que no supimos contar.

18 de agosto de 2013



miércoles, 21 de noviembre de 2007

“Esa divina luz se fue apagando de a poco…con el tiempo que se te enreda entre las piernas.”

Cuando creamos líneas se bifurcan dos mundos: el ideal y el real.
De la realidad (transformada en unos cuantos caracteres) fabricamos ideales que cuentan solamente un poco de lo que ocurrió en verdad en los sucesos que conducen a la vida a ese callejón sin salida.
Pero hasta los ideales nos resultan muchas veces cólicos, y preferimos quejarnos a ver esas grandes pequeñas cosas (tan famosas) que son minoría los que se empeñan en descubrir y rescatar de lo profundo del anonimato.
Hablar sobre vos, hablar de los momentos de antes ayer, hablar de mariposas, hablar de cuentos, hablar de sapos en algún pozo…no es al final (y al principio ¿porqué no?) exactamente lo mismo…ideas que se transan con la realidad.
No podemos acomodar en la memoria lo real soñado o lo ideal vivido. No podemos hacer coincidir lo real vivido y lo ideal soñado.
¿Valdrá la pena pensar en alguna buena ansiedad frustrada si después el recuerdo nos deforma lo que en verdad ocurrió?
Las palabras que decimos construyen lo que somos bajo cada una de nuestras caretas y bajo las sábanas. La sinceridad y las mentiras forman parte de lo que somos.