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lunes, 24 de agosto de 2009

"Veintidós pasos hacia algún costado"













“Hay quienes dicen que el camino te enseña cosas. Yo no lo sé.” Jorge Drexler.

¿Qué podemos decir para nombrar lo que ya hemos dicho tantas otras veces?
No pensar en los años nos ahorra la melancolía de muchos otros… que ya vienen y nos esperan. Pero pensarlos, ponernos encima de ellos nos permite llenarnos el alma, cargarla de significados. Es por eso que no puedo evitar pensar en estas las fechas, aunque al mismo tiempo considero que ya no pesan tanto en el sentir de todos los días y no se cual sea la razón para que éstas formen parte de un vacío por llenar.
Pensándolo un poco mejor… volviendo para atrás son casi siempre las mismas sombras las que se asoman, y son las sombras de la Soledad la que nos envuelven e intentan vaciar las almas. La Soledad, como los Otros, nos rodea, nos acecha pero la diferencia es que la Soledad no se va, sigue ahí pese a la muchedumbre, pese a los Otros.

Creo y confirmo -con el paso de los años como fuente histórica positivista- que los actos cometidos en otros tiempos repercuten en nuestro presente. Y mucho tienen que ver esas buenas o malas conductas que luego se te aparecen y te hablan de cerca, y te pegan tan fuerte. Seguramente será por esa razón que mi destino se apartó de mí. Se cansó de que repitiera las mismas frases año tras año. Se cansó de que le echara la culpa de todo.
Las distancias con mi destino no son no son solamente de nuestros cuerpos sino casi siempre son de nuestras almas y nuestros actos. Las acciones que van formando lo que somos son cada día más distintas de lo que fueron ayer. Sentarnos a recordar y atar hilos ya no es lo nuestro, ya no nos sirve de nada. Ahora son esos sueños, que alguna vez se habían quedado en al atrapa sueños que me regalaste, los que estoy necesitando. Ese aparatito que aprisiona a casi lo único que damos al Mundo, se quedó en algún lugar que no recuerdo y al cual no me dejan volver.
Y es así que vivimos machacando al pasado para ver si todavía le queda algo de jugo, si todavía le queda algo para dar. Es una buena idea para ahorrar en épocas de crisis (esas que siempre están de moda). Así, con los restos de ayer hasta podemos ser nuevamente lo que fuimos -menos originales, pero en fin-… ¡Hay que ahorrar!
Es por eso que al presente lo tenemos para que sea un futuro pasado. Mañana tal vez nos sirva de algo; hoy todavía es nuevo para que lo utilicemos pero próximamente su cotización será mucho más elevada.
Quizás para ahorrar un poco en un primer momento me conformé con este recurso. ¡Había tanto de ayer por usar! Pero en algún otro momento que le sigue a la primera impresión, caí en la cuenta que reciclando pasados jamás llegamos. Y fue así que jamás pude llegar hasta vos.
Pero… ¿Qué es lo que buscamos? ¿Hacia dónde queremos ir? ¿Por qué elegimos tal camino y no otro? ¿Quién te puso en mi camino? ¿Quién te apartó de mí? ¿Quién hace que te recuerde?
- - Lo que ya no tiene nada que ver me esconde siempre sus sentidos. - -

Hoy, en fechas para volver a ponernos a contar –cosa que no suelo hacer- me cuesta pararme frente a mí misma, frente a los espejos que reflejan las palabras. Aún me está costando horrores, me está llevando meses. Y son ellas, las palabras, las que la mayoría de las veces me dan miedo porque prefería que sigan sus caminos, que no se quedaran grabadas. Pero hoy… además del decir, ¿qué hacemos?

La felicidad suele entubar mi cabeza, la encamina por un mismo cauce, ya no podrá tener Otro. El mismo lugar por donde irán los mismos felices -¡y como no!- los mismos infelices de siempre.
Pero esperen…. Algo me está llamando.... Quizás sea mi destino que se había ido. Quizás esté queriendo volver… Pero no, no era él, todavía no es tiempo de volver, pensé.
- - Muchas veces las ofensas duelen tanto que aún si regresamos jamás somos los mismos. - -

El volver a contar fechas nos acerca a lo que fuimos, somos y seremos siempre: ayer, hoy, y a lo que dicen que es mañana.
El volver a contar fechas me lleva veintidós pasos hacia un costado en el cual pareciera me acostumbré a estar. Me permite mirarme desde lejos, y quizás un poco mejor. Pero aún no se cual sea el costado en el cual estoy… El haber estado contando fechas de ayer me confundió un poco.
Mil disculpas, la felicidad suele entubar mi cabeza.
Ita!
18 de agosto de 2009
Posadas, Misiones.

martes, 4 de agosto de 2009

Son las orillas las que nos impiden ver

Ahora todo pasa por el mismo lado del río y ninguna de las orillas desean ser molestadas con manchas que las empujan hacia adentro, hacia un adentro que no las reconoce. Este río nos lleva y nos carga a todos: a los Otros, a los DeMás, y los de Sobra. Pero ¿hacia dónde? Nunca me llegué a enterar, jamás me quisieron contar.

Las orillas y el río todavía no se han puesto de acuerdo, como nosotros. Por ahí es por donde sigue nuestra historia.

[--- Me gustaría resaltar, una vez más, que a los cuerdos no le pasan estas cosas. A los cuerdos, vale poco la redundancia, le resulta sencillo ponerse de acuerdo. Pero a nosotros (los Otros) no. ---]

Intentamos ir con la corriente del río –no contra ella como costumbre-, para que nos manche, para que se nos pegue más el cómo son Ellos. Pero sin caer en la cuenta, estamos de nuevo empujándonos hacia las orillas, cansados de intentar un curso como el de los DeMás, sin lograr tener éxito.











Fue así, que sin querer terminamos enfrentados. Vos en una orilla, y yo al otro lado del río. ¿Cuándo dejamos de hablar del Otro? ¿Cuándo nos escapamos? Hoy me cuesta verte al otro lado, muchas veces pienso que el río me lo ha prohibido. Y ahora ya no importa porque a vos tampoco te importa.

El río siempre nos lleva por otras orillas, y nosotros ya no nos reconocemos. Quizás mezclados con esos otros bordes del río, seguimos siempre mojados, y ansiosos de llegar a algún lugar. No importa cual sea porque jamás volverá a ser el mismo por el que ayer supimos andar: vos y yo, el Otro y los DeMás.